El crecimiento acelerado y sin planeación en la industria minera está generando serios riesgos para la viabilidad de numerosas empresas del sector en México, advirtieron expertos consultados por Quadratín SLP. En el arranque del año, muchas compañías del ramo establecen metas de expansión y aumento de extracción, sin considerar si cuentan con la infraestructura, la tecnología y el personal necesarios para soportar un mayor volumen operativo. Esta falta de análisis previo amenaza con provocar desajustes en la cadena de producción, incremento de costos y una mayor exposición a riesgos técnicos y financieros que podrían comprometer la permanencia de los proyectos mineros.
Zulma Herrera, reconocida empresaria e inversionista minera, subrayó que uno de los errores más frecuentes es fijar metas ambiciosas sin revisar a fondo la geología de los yacimientos, la capacidad real de las plantas de beneficio y la eficiencia de los sistemas de acarreo. Según Herrera, este enfoque reactivo genera decisiones improvisadas y costosas, ya que un cálculo deficiente sobre la calidad y cantidad del mineral disponible, o el uso excesivo de maquinaria sin el mantenimiento adecuado, puede derivar en problemas graves que afectan toda la operación. Además, la falta de planificación incrementa la posibilidad de enfrentar obstáculos regulatorios y retrasos en la obtención de permisos.
La empresaria también puntualizó que el sector minero enfrenta riesgos particulares debido a su alta dependencia del capital y la complejidad técnica de cada etapa del proceso. Una proyección de producción errónea, sumada a la posibilidad de fallas en equipos críticos o la ausencia de repuestos, puede paralizar por completo la cadena productiva. Estos paros no programados no solo detienen la extracción y procesamiento de minerales, sino que también generan pérdidas económicas considerables, afectan la calidad del producto y ponen en riesgo la seguridad de los trabajadores, aumentando la posibilidad de accidentes laborales.
Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que más del 50% de las empresas en México no superan los dos años de operación, una estadística que en el sector minero es aún más alarmante. La volatilidad en precios internacionales, la dependencia de permisos y regulaciones ambientales, así como el alto consumo energético y la necesidad de inversión constante, incrementan la vulnerabilidad de las compañías mineras. En este contexto, la falta de planeación estratégica y de una evaluación realista de los recursos disponibles se traduce en una mayor tasa de fracaso y salida del mercado.
Herrera concluyó que las empresas que han logrado sobrevivir y crecer de manera sostenida en el sector minero son aquellas que priorizan la estandarización de procesos, invierten en mantenimiento preventivo, adoptan sistemas de automatización y promueven el desarrollo de talento interno antes de pensar en ampliar su producción. El crecimiento responsable, afirmó, implica proteger la operación de fallas estructurales y garantizar la seguridad y rentabilidad a largo plazo, en vez de buscar resultados inmediatos que pueden poner en riesgo la continuidad del negocio. La lección, añadió, es clara: la planeación y la evaluación constante de la capacidad operativa son indispensables para asegurar el futuro de la minería en México.





